Páginas vistas en total

domingo, 24 de octubre de 2010

¿Era éste mi móvil?

En fin, amigos y vecinos. Veo que mi anterior entrada ha levantado ampollas y que, a partir de ahora, todos estaréis discutiendo sobre si debemos dejar entrar a la cebolla en nuestras vidas o volvernos, sin más, unos sosos. Así me gusta, que os hagáis preguntas, eso amplía horizontes.
A ver qué os parece esto otro:
Alguna vez, cuando intentábais hablar con alguien por teléfono y no daba ni señal ¿habéis comprobado que estábais marcando el número con el mando de la tele, en vez de con el móvil? ¿Síiiiiii? ¡Qué consuelo, por favor!
La primera vez que fui testigo de una gilipollez de este estilo, fue mi padre (besos, guapo) el responsable, mientras yo intentaba ver una peli. Si no, ni me hubiera dado cuenta, ya habéis podido comprobar que soy ligeramente despistadilla.
La anécdota nos dio para un mes de risa, poco más o menos, pero ya se sabe que en el pecado se lleva la penitencia. Últimamente he intentado llamar a más de un colega con el mando del dvd, el de la tele o el del equipo de música. Todo vale para luego echarle en cara que tiene siempre el teléfono apagado. Y claro, los pobres me ponen cara de "¿cómooooor?" cuando les reprocho su autismo.
Y es que los mandos, los móviles y otros artilugios "electrósnicos" cada vez se parecen más.
En los primeros tiempos de los mandos a distancia, no sólo no había otros con los que una se pudiera confundir, es que resultaba imposible. A lo mejor podías tomarlos por una calculadora, todo lo más (que conste que conozco un caso, pero no doy nombres, de uno que se llevó el mando de la tele a un exámen de mates), tan enormes y mazacotes eran.
Pero ahora, desgraciadamente, las cosas han cambiado. Todos son pequeñitos, ergonómicos y de colores similares (negros, grises...). Como, además, solemos tener once mil artilugios en casa, todos puestos encima de la mesa, de verdad, con la mando en el corazón ¿quién no se hace la picha un lío?
A mí me pasa habitualmente: suena el móvil y cojo el mp4 así que, en vez de contestar, me sale una canción de los Linkin Park. Intento averiguar qué ponen en algún canal... y enciendo el aire acondicionado. No consigo ver mi último DVD, porque puse a cargar el mando en la plataforma del teléfono fijo. ¿Por qué cojones lo llamamos fijo, si ya no lo es?
¿Y qué me decís de tener que ir al baño? Cuando la necesidad aprieta, como no puedo ponerme a distinguir qué es cada cosa, me tengo que llevar tres o cuatro trastos al baño, confiando en que alguno sea el móvil, porque alguien, no lo dudéis, me llamará en plena concentración intestinal. Espero que no seáis ninguno de vosotros. Lo malo es que, casi siempre me confundo y, al oir la llamada, enciendo la tele.
Luego, cuando vuelvo al salón, tengo que utilizar el fijo para llamar a mi móvil, porque no recuerdo dónde lo dejé. Al final, cuando lo consigo, ya que trato de llamar, primero, con el mando del equipo de música, luego con el del dvd portátil que está en el pueblo y que no puedo usar más que poniéndomelo en las rodillas, porque perdí el mando de los cojones, suena y, sí, lo habéis averiguado: el móvil está en el water, olvidé recogerlo a la salida. El caso es que siempre tengo ocho mil llamadas perdidas cuando por fin lo encuentro y, como soy así de desastre, pienso, "uy, qué necesaria soy, que todo el mundo me llama". ¡Sí, un huevo de pato! Todas son llamadas mías, buscándome a mí misma. Qué penita de mujer.
Hace tiempo vendían en las tiendas unos mandos que decían que eran universales y que valían para todo. No sé si alguno lo habéis comprado. Yo no lo hice porque estaba segura de acabar llevándomelo al trabajo en vez del teléfono. ¿Pues no decían que valía para todo? Así que sigo rodeada de un caos de mandos y teléfonos, poniéndome en la oreja el aparatejo para encender el compact disc cada vez que oigo una musiquilla lejana, recibiendo mil mensajes en mi buzón de voz (la mayoría míos, ya que tengo que llamarme, pues me dejo un mensaje y todo, no faltaba más).
Y aún no os he dicho lo peor. Tengo un cajón, en el mueble de la entrada, al lado del de las gafas, que está lleno de teléfonos móviles viejos. ¿Cuándo los tiraré? No antes de aprender cómo se recicla el coltán ése de las narices. Además, alguna vez he tenido que buscar allí el mando de la tele...
Vamos, que la proliferación de aparaticos electrónicos que se parecen tanto entre sí es un estrés y un sinvivir.

8 comentarios:

  1. No sé si será cosa de familia, pero aún así me entra un poquito de consuelo al ver que lo mío de la oficina, cuando suena el timbre de la puerta y en lugar de darle al pulsador para abrir, le doy al ENTER del ordenador, no es tan inusual ni tan de encerrar como yo pensaba. Es como aquélla que con un tampax en la oreja se preguntaba, ¿dónde habré puesto yo el lápiz? (No daré nombres aunque me insistáis).
    Lo dicho, un estrés y un sinvivir, ohé.

    ResponderEliminar
  2. Peor es lo mío, que me llama mi marido al móvil y le contesto "Archivo" como cuando cojo el teléfono de la oficina. Vamos, que me llevo el trabajo puesto a todas partes, con dos líneas de teléfono fijo además del móvil. Eso sí que es un estrés y un sinvivir, que están los que me llaman al móvil hasta el gorro.

    ResponderEliminar
  3. En fin, que en todas partes cuecen habas. Dicen que mal de muchos... epidemia pero, la verdad, me consuela ver que nos pasa a todos lo mismo.

    ResponderEliminar
  4. Totalmente de acuerdo, demasiado cachivache, además me recuerda un chiste que tú misma me contaste hace un lustro..
    Mujer planchando, suena el teléfono.
    -Digaaaaaahaggggahhh!!!!!
    No se si lo habréis pillado o os habéis quedado lost in traslation.
    Un beso querida tía me parto con tus cosejas.
    Dale un abrazo y otro beso a la abuela y dile que le contestaré a la carta a no mucho tardar que las mujeres de aquí no me dejan ni moverme, de tanto sexo que quieren.Muak

    ResponderEliminar
  5. Malele, hoy en día eso ya no es problema, ahí te dejo la solución:
    http://tecmoviles.com/convertir-un-iphone-en-un-mando-a-distancia/

    Me debes una Fanta de Mirinda.

    ResponderEliminar
  6. Gracias, Viti, le echaré un vistazo. Aunque, con mi fastuosa habilidad, bien fácil es que, en el momento en que esté intentando poner "House" me llame alguien y, del susto, se me caiga el iphone y luego lo pise. Pero la idea es estupenda. ¿No habrá también otra para convertir el teléfono fijo en un mando para encender la lavadora a distancia?

    ResponderEliminar
  7. reconozco que me llevo la palma. Cada vez que me ducho siempre hay algún gracioso que te llama y como un gilipollas salgo de la ducha para coger el puto móvil y pongo la casa perdida de agua y luego tengo que pasar la puta fregona. eso si que es un estrés y un sin vivir. ¡¡marica!!

    ResponderEliminar
  8. Ah, creí que me ibas a contar que te pones la alcachofa de la ducha en la oreja y dices "¿digaaaaarg?2. ¡¡Marica!!

    ResponderEliminar