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viernes, 4 de febrero de 2011

¡Socoorro, las rebajas me atacan!

Dicen que es por la crisis económica, que obliga a los comerciantes a hacer ofertas realmente competitivas para salvar sus negocios, pero yo estoy atacada con esto de las rebajas. Entre dimes y diretes, tengo la sensación de que comenzaron hace dos o tres años y no han parado. Y eso es la ruina, de verdad.
Todos los sitios están empapelados de vistosos cartelillos, casi siempre rojos o, al menos, con un detalle en ese color. Debe ser que los daltónicos no tienen derecho a disfrutar de precios más bajos (¿paqué, si no saben si el traje que se van a comprar es verde o no?). Y lo flipas, porque en todos vienen unos porcentajes casi de ciencia ficción: que si 20 %, 50 %, 70 %...
Luego te acercas un poquito y, junto a la cifra, hay algún elemento explicativo, como "hasta un", "sólo escobillas de váter" o "por compras superiores a 400 €". Aun así, intentan explicarte la bicoca que te llevas y que están perdiendo dinero a espuertas.
Y que conste que yo no digo que no. Seguro que es un chollazo tremendo y ya quisiera el de la tienda haber podido venderlo a su precio oficial, que le habría dejado una ganancia efufenda. Pero, a ver, con la mano en el corazón, ¿necesitaba yo las cuatrocientas primeras temporadas de "Falcon Crest", aunque salgan un 35 % más baratas si las compras de nueve en nueve? Pues va a ser que sí, porque las llevo en la bolsa y salgo de la tienda tan contenta. Claro, y yo me digo: "soy una mujer adulta, relativamente sobria en mis gastos (tú, jodía, no te rías), así que esto tenía que ser algo absolutamente necesario para el cultivo de mi mente o la paz de mi espíritu".
Total, que ahí voy, acumulando cosas, porque hay que ver lo rebajadas que están. A pesar de que siempre me digo que no voy a comprar nada que no necesite, palabrita del Niño Jesús. Por eso me hago una lista (no, no me hago la lista, eso es imposible en mi caso, no sé fingir). ¿Qué me hace falta y puedo comprar ahora (o desde el mes de abril pasado hasta noviembre de 2025, que puede que acabe la campaña de este año) para ahorrarme dinero? Pues lo de siempre: unos vaqueros, que los que tengo se me van cayendo a cachos y ya me han dado, en varias ocasiones, limosna en el metro e incluso, una señora muy amable, unos retales de su nieta para que pudiera remendármelos yo misma. A mí, la reina de la aguja...
Como comprenderéis, esto también es coña, nadie me ha dado aún limosna pero yo misma, el otro día, al mirarme al espejo antes de salir, estuve a punto de echarme un euro.
A lo que iba, que tenía que comprarme vaqueros y, ya de paso, un par de camisetas de manga larga y un par de manga corta, para ir alternando. Hago mis cálculos y me digo: va, si está todo tan barato, con cincuenta napos me apaño.
Bueno, pues sí, mis cálculos eran correctos. Pero he pagado un precio espiritual mucho más alto: la paz de mi alma y, de nuevo, como todos los años, las pintas más astrosas. Me explico:
Me pongo a mirar vaqueros y se me cae el alma a los pies porque, efectivamente, si ves la etiqueta, te ahorras un pastón pero, aún así, de verdad, ¿alguien se atreve a meter su orondo culo en unos pantalones que, incluso rebajados, se acercan a los 150 euros? En los años cincuenta eso era media hipoteca... y tú te la pones en el culo, inconsciente degenerada.
Así que rebusco en los montones que están ahí en medio, como de baratillo, hasta encontrar una opción en la que coinciden artículos rebajados y precios realmente bajos. Guay, 20 loros (máomeno, ya no me acuerdo del precio exacto). Cierto es que debieron tomar como modelo a alguien realmente deforme (a lo mejor por eso me están relativamente bien de cintura), que son horrorosos de feos y que todo lo que queráis, que seguro que lleváis razón, pero he cumplido mi misión y me han salido a buen precio. Ya tengo pantalones para sustituir los harapos que he venido llevando hasta la semana pasada.
Resueltos los vaqueros, me pongo a buscar las camisetas de manga larga. Las malas lenguas me acusan de comprarlas siempre negras y todo son infundios y calumnias. Este año, voy a buscar una verde pistacho y otra azul turquesa, para que vean. Ughh, qué horror, qué feas, pero bueno, haré un esfuerzo...
Y resulta que me voy al stand de la marca "quetedén", que parece que está hipermegademoda y tiene lindos modelitos en espeluznantes colorillos, claro, a casi sesenta cada uno. Todo para que no se vean porque, obviamente, algo tan horrendo me lo tengo que poner debajo de una sudadera o así.
En fin, que me voy a mirar los cartelitos con los precios, en vez de los colores. Veo unos la mar de chulos, que pone "10 euros" (o algo así, ya os digo que la cifra es estimativa). Fantástico. La pena es que sólo quedan negras y grises marengos. Qué disguuuuuuuuusto, otro año sin el amarillo infienno y el azul pistacho (¿o no era así?). Pero todo sea por el ahorro.
Así, a lo tonto, llevo como tres horas revolviendo en los montones, penosa actitud que en mi más tierna infancia reprochaba a mi madre, tachándola de "plasta" porque hacía exactamente lo mismo, sólo que ella con los jerseys de punto y las faldas floreadas. No somos nadie. Snif.
Me he gastado cuarenta pavos y me quedan diez para buscar las camisetas. Pienso que, por este dinero, todo lo más encontraré una de hombrillos, de las que se ponen los marujones debajo de la camisa, que amarillean por el sobaquillo. Pero no, soy una mujer afortunada. Encuentro otro sitio, con un nuevo montón para zambullirme : "camisetas retro, dos por 12 euros". Como, insisto, la cantidad que pensaba gastarme no era exactamente cincuenta napos, sino por ahí, me digo: 20 los pantacas, 20 las camisetas de manga larga, me puedo permitir - mi ética lo permite, vamos - echarle dos eurillos de más a las de manga corta. Al fin y al cabo, son las que se ven.
Y cómo molan, oye, salgo, más feliz que una perdiz, con dos chulísimas, de Mazinger Z. Chachi. Lo malo es que también son negras. Bueno, qué coño malo, será que está de moda esta temporada.
En fin, que me imagino vestida con mis flamantes prendas nuevas... y me veo a mí misma exactamente igual que siempre, hay que joderse, lo poco original que soy, pero me he gastado lo mínimo.
Mientras, marañas de furibundos compradores remueven los puñados de la ropa a tropemil, en la que se ahorran cuatrocientos pavillos, pero necesitan nómina y media para reponer el fondo de armario. Ah, se siente. Pooooobres, con lo bueno que es ahorrar realmente en rebajas y no lanzarse a comprar por comprar (uy, cuántos libros. ¿Están rebajados? Pues no, salvo las ediciones de bolsillo de hododosas novelas románticas a 6. Pero bueno, oye, los libros es lo que tienen).
Os podéis imaginar el resto, ¿verdad? Pues sí, efectivamente. Me acabo de dejar una pasta en la librería. Y todo por culpa de las putas rebajas. Que si me hubiera quedado en casita, habría seguido vestida igual que siempre, pero sin que me costara una lata. Y ahora no tengo sitio para los libros y, además, mis colegas, los que seguían la serie de Mazinger, cuando me ven, aprovechan para mirarme las tetas y, cuando les digo que qué pasa, me sueltan eso de "fuego de pecho" y se parten la polla.
No se puede ir a las rebajas, al final te salen a precio de comunicado, se te llena la casa de trastos y se te ríen en la cara. ¿Es o no es un estrés y un sinvivir?

13 comentarios:

  1. Pues este año lo que está realmente a buen precio son los sombreros, yo ya me he comprado uno marrón, a 4,99€ y otro a 2,99€, la verdad es que los dos me hacían muchísima falta, os podéis figurar, pero como buscaba unos pantalones de pana negros en los que entrar y no los he encontrado, me he tenido que conformar con los gorritos, que ya sabéis que me favorecen (porque se me ve menos la cara, las cosas como son).
    En fin, cierto que es un estrés y un sinvivir.

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  2. Pues yo, como soy más de gorras (que no gorrona), me he comprado una por 2,50, la mar de regonita y que me queda divina de la muerte. Y eso que sólo acompañaba a Leti a comprarse un bolsito de Hello Kitty o como se llame el gato ése del lazo en la oreja y más soso que la mierda de pavo, que no sé yo por qué les gusta tanto a las niñas. De hecho, una vez Eva se forró una carpeta con papel del bisho de las narices y yo le puse "moco" en el plástico, con un rotulador indeleble que me regaló tu ksto. No le hizo mucha gracia y, además, no lo pudo borrar. Eso sí que fue un estrés y un sinvivir, al menos para ella. Y es que no somos ná.

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  3. Me he reído mucho con este post, como con todos. El único problema es que lo he empezado a leer esta mañana, cuando iba por la mitad me he ido a comer y luego me he leído la otra mitad. Pero no me ha dado tiempo a poner ningún comentario. Ahora prometo leerme los artículos atrasados, aunque ello me cueste estar en vela toda la noche...

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  4. Marisol Legaña lleva razón. Lo de los pantalones lo dejamos para otra ocasion, pues como ella bien dice, yo tampoco entro en ellos,con o sin rebajas. Por cierto, menos mal se existen las mallas, ahí si cogemos, son elasticas y baratitas..... En fin, que lo de las rebajas no me produce ningun estres y ningun sin vivir, y encima ahorramos un poquito, que la economia anda patas arriba

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  5. Bueno pues yo sigo a la caza de los pantalones negros de pana, y, en éstas, me he comprado una camiseta gris de tirantes y unos zapatos horterillas para ir al curre. Ya va bien la cosa, creo que en el mes de julio que buscaré un bañador de tamaño familiar encontraré los susodichos (pantalones). Un estrés y un sinvivir querida tocaya (y los demás).

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  6. maaadre cómprame un sombreroooo!!

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  7. Si ya os lo digo yo... Estoy temiendo tener que comprarme bragas, porque saldré de la tienda con unas zapatillas y un samovar.
    Ah, Mari, cómprale un sombrero a tu chico, que te lo pide a voces. Aunque más bien le vendría un gorro de ésos de orejeras, como el que lleva Kyle, el de South Park.
    Ahora que él dice que no hace tanto frío, que todo son exageraciones y soy una nenaza. Snif...

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  8. Bendita sea Elena y las rebajas. A partir de ahora ya no me temblará el pulso de gastarme la pasta en zapatos, que es lo mío. Y de verdad, gracias hoy especialmente por hacerme reír. Te quiero. Mua. P.S. Yo no quiero sombrero, me quedan fatal con las cinco letras.

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  9. Ah, querida Imelda, ¿ya estás otra vez con los zapatos?

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  10. No, que luego hay que hacerles hueco en la mudanza. Declaro mi propósito firme de tirar (unos cuantos) antes del sábado que viene.... No me compro nada hasta que no estemos en la casa nueva.

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  11. No te preocupes, que todavía quedarán rebajas para rato la semana que viene. Y dado que tienes el pie más grande que yo, también te quedarán zapatos. Los míos son los primeros en acabarse. Snif.
    Ah, y no sabes lo que me alegra que mis historietas te hagan reir. La verdad es que yo misma de descojono a veces mientras las escribo y se agradece ver que también le hacen gracia a otros...

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  12. Ya estás dándome la dirección de la tienda donde compras porque yo no quepo en las camisetas de 10€, creo que diseñan exclusivamente para barbies

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    1. Cuando quieras. Eso sí, ten en cuenta que yo soy un poco hortera, pero encuentro tallas y buenos precios.

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