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miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Y no sería mejor viajar en mula?

No sé vosotros, pero yo me hago esta pregunta cada vez que tengo que entrar en un aeropuerto. Creo que no valoramos lo suficiente las ventajas de viajar en mula (algunos no las valoran nada de nada), frente al excesivamente idolatrado avión.
Sí, ya, supongo que me diréis que es más rápido volar que cabalgar una rolliza mulilla... Pues no estéis tan seguros. Si pensáis así es porque nunca os habéis quedado tirados cuatrocientos millones de horas en un puto aeropuerto: el avión llega con retraso de su lugar de origen (luego, los impuntuales somos nosotros, los españolitos, tócate la breva), o se esmorruña al aterrizar (o venía ya esmorruñado de origen pero se dieron cuenta en el aire) y el comandante pasa de pilotarlo de nuevo hasta que lo arreglen, o sufre un ataque de hipo eléctrico en pista y hay que esperar mil siglos para conseguir otro porque, casualmente, ese puñetero día de los cojones facturaste tu maleta porque te hizo ilu viajar con un juego de dieciocho cuchillos jamoneros y un cortapuros. Y claro, hay que ir a las cintas a recuperarla (y sale la última, ¿por qué? pues porque es la tuya, coño), mendigar una nueva tarjeta de embarque (lo que les cuesta dártela, si sólo es un cartoncejo) y esperar otro vuelo... que también llevará retraso y que te dejará en tu lugar de destino, indemne pero jurando en hebreo, veintiocho días más tarde. Fantástico, cómo moooooooola. Bieeeen.
Además de la rapidez, como véis fácilmente desmentida, me diréis que ahora volar no sale nada caro... si lo haces con "Aerolíneas Asque". Lógico, porque ahora te dejas las pelas en otras cosas: la facturación, por ejemplo, porque con "Asqueviajes... los viajes más asquerosos", sólo puedes viajar con un bulto de veinticinco gramos. Así que te toca regañar en la puerta de embarque y acabas pagando por facturar las gafas. Y a esto tienes que añadir lo que te gastas mientras esperas: que si tabaco, unos crucigramas, un bocata de lentejas (carísimo), un libro para leer durante el siglo y medio que tardas en embarcar y la birra que te tomas durante el vuelo, a la que ya no te invitan... ¿Qué más? Pues sí, hay más, el taxi, porque los aeropuertos están siempre a tomar por culo y no te conoces la ciudad como para arriesgarte y coger un autobús donde todo el mundo habla fang. Total, que en un pispás te has fundido unos cien mil euros, céntimo más o menos.
¿Que aún tenéis ganas de defender los viajes en avión? Sí, siempre hay un convencido. Ahora me diréis que es el medio de transporte más seguro. Pues tampoco, la tan cacareada seguridad de los aviones es un mito, vamos, hombre. ¿Hay alguien que llegue a su destino sin tortícolis? ¿Y qué me decís del síndrome de la clase turista? ¡Menuda seguridad! Subes tan pichi y bajas con un trombo, el cogote retorcido y, si me apuras, en algún momento del vuelo te habrás clavado el cinturón de seguridad en el culo, para rechifla del tío del asiento de al lado, que se espolla de tí hasta que a él le pasa lo mismo.
Si a eso añadimos que no puedes fumar, puess ya está casi todo dicho, volar es una caca de la vaca (muuu).
En cambio, ¡qué bueno sería poder viajar en mula! Sales cuando quieres, sin tener que dirigirte a una puerta de embarque que está a varias leguas de distancia: sólo tienes que subirte encima y decir algo del estilo de "jiaborríiiiiiica" y hala, palante. Sin tres cuartos de hora de prolegómenos, ni retrasos, ni leches.
Metes el equipaje en las alforjas y puedes hacerle un corte de mangas a los mostradores de facturación y a las cintas tontorronas ésas que escupen maletas sin ton ni son, pero nunca la tuya. Y da lo mismo que lleves entre tus enseres un hacha, un calefactor o cuatrocientas boinas; nadie te lo tira para atrás como mercancía peligrosa.
Además, y esto es muy importante, siempre que no le eches la ceniza entre las orejas o atravieses un rastrojo ¡puedes fumar! ¡Ñeñeñeñeñe!
Y no te mareas. Bueno, cuentan de una tía abuela mía que sí se mareaba cuando viajaba en mula, pero yo creo que era de la emoción...
Otra ventaja: cuando te empieza a doler el culo, te bajas un ratito y andas... sin tener que hacer moverse al de al lado y sin tener que practicar malabarismos por un pasillo enano, ¡todo el campo es tuyo, joder! ¿Os dáis cuenta de lo que ganaríais en calidad de vida? Y todo por viajar en mula.
¿Que te entra hambre? Zas, bocata, que por seis loros pillas uno de metro y medio en cualquier bar y no esa mierda de sándwiches que te venden en los aviones. Cierto que también tienes que dar de comer a la mula, pero tampoco es tan caro, hombre, un saco de alfalfa y a trascar otra vez.
Ya sé que algunos todavía no estáis muy convencidos, pero aún me queda un argumento: si, al llegar a vuestro destino miráis el reloj, seguro que no habéis tardado mucho más y habéis disfrutado del paisaje... sin turbulencias, en vez de haber andado perdiendo el teimpo, gastando dinero, retorciendo vuestros fatigados cogotes, con un pincho en el culo y sin poder fumar, como os hubiera pasado en el aeropuerto.
En fin que, como muchos habréis podido comprobar ya en vuestras propias carnes, debemos volver a viajar en mula, porque hacerlo en avión, os lo digo por experiencia, es, por encima de todo, un estrés y un sinvivir.

7 comentarios:

  1. Complicado lo veo, hermana, los borricos se han extinguido, creo que sólo tenía uno Brigitte Bardot, (o era ella la borrica, ya no me acuerdo bien) y las mulas son estériles, las pocas que quedan, cruce entre borrico y caballo, qué cosas; no te va a quedar más remedio que viajar en avión, o, como los de Los Pilares de la Tierra, andando, que los pollos cogían al churumbel debajo del brazo y un gorrito para el invierno y se iban del centro de England a la France en un pis pas, y además gorroneando por doquier, bien barato.

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  2. Vengo pensando esta tarde que, tal vez, contribuiríamos a evitar la extinción de las mulas, porque ahora sólo se las utiliza para las corridas de toros y, en cuanto se declaren ilegales, sólo quedará mi proyecto para salvarlas.
    En el fondo soy una benefactora y ni me entero. Snif.

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  3. si las mulas se han extinguido pillemos corriendo a las pocas que queden y hagamos de ellas una inversión protegida, porque lo mismo suponen la salida a la crisis y son la idea genial que estamos esperando.
    El problema de viajar en mula es que mi jefe no me va a pagar los días de dietas que dure el viaje, y tampoco me va a dar los días de vacaciones correspondientes, ahora bien, en cuanto el sistema se vaya al carajo, cosa que pasará en breve, propongo el viaje en mula, pero veréis, hay que ir a buscar mula a los establos, donde estarán todas ordenaditas y limpias, y a ver si hay alguna libre, "la ha reservado? pues no tengo su email". Luego empezaremos con los derechos de las mulas, que si pueden llevar tantos kilos o no.... En fin, viajar es un estrés y un sinvivir, y nos lo tomamos como el colmo del lujo y del esplendor.... Somos idiotas.

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  4. Discrepo. Si a una mula le dices "jiaborríiiiiiica" se mostrará indiferente. Deberás decirle "jiamuuuuuuuuula! Ahí, ya sí, conseguiras que te preste atención.

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  5. Cierto, tienes toda la razón, no lo cambio en la entrada porque modificarlas una vez publicadas es, ¿lo adivinas? Pues sí, un estrés y un sinvivir.

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  6. Nunca una entrada en un blog fue premonitoria como ésta, y si no, que se lo digan a todos los pobres atrapados en los aeropuertos por mor de los controladores.... mal rayo los parta a todos. En fin....

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  7. Pozí, la verdad es que, cuando vi la tele el viennes me quedé tiesa... Y eso que yo sólo hablo de los imprevistos impepinables. Jatéee. Si ya sólo con problemas tésnicos era mejor viajar en mula, ni te cuento cuando se añaden otros.

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